
Shunt portosistémico en perros y gatos: síntomas, diagnóstico, tratamiento y esperanza de vida
El shunt portosistémico en perros y gatos, es una alteración vascular que provoca que la sangre no pase correctamente por el hígado, impidiendo que este filtre adecuadamente las sustancias tóxicas. Como consecuencia, pueden aparecer síntomas neurológicos, digestivos y urinarios que afectan a la salud y calidad de vida de la mascota. Se trata de una enfermedad que puede ser congénita o, con menor frecuencia, adquirida como consecuencia de otras patologías hepáticas.
En este artículo, el equipo de SURvet explicaremos qué es un shunt portosistémico, cuáles son sus síntomas más habituales, cómo se diagnostica, qué opciones de tratamiento existen y cuál puede ser la esperanza de vida de las mascotas afectadas. Un diagnóstico precoz y un manejo veterinario adecuado son fundamentales para mejorar el pronóstico y la calidad de vida.
Contenidos
- 1 ¿Qué es un shunt portosistémico? Causas
- 2 Tipos de shunt portosistémico
- 3 ¿Cómo afecta al organismo el shunt portosistémico? Síntomas
- 4 Diagnóstico del shunt portosistémico en perros y gatos
- 5 Tratamiento del shunt portosistémico en perros y gatos
- 6 Shunt portosistémico: pronóstico, cuidados y calidad de vida
¿Qué es un shunt portosistémico? Causas
Como hemos indicado en la introducción, el shunt portosistémico es una anomalía vascular que permite que la sangre procedente del aparato digestivo evite, parcial o totalmente, su paso por el hígado y se desvíe directamente a la circulación general. A causa de esta alteración, el hígado no puede filtrar adecuadamente toxinas y sustancias de desecho, que se acumulan en el organismo y pueden provocar diversos problemas de salud.
Se trata de una patología que puede afectar tanto a perros como a gatos y que requiere diagnóstico y tratamiento veterinario para evitar complicaciones graves. Esta alteración puede ser congénita, presente desde el nacimiento, o adquirida como consecuencia de enfermedades hepáticas que provocan hipertensión portal.
Shunt congénito
El shunt congénito está presente desde el nacimiento y es la forma más frecuente de la enfermedad. Habitualmente consiste en un único vaso anómalo que desvía la sangre portal.
Los síntomas suelen aparecer durante los primeros meses de vida, especialmente tras el destete o cuando aumenta el consumo de proteínas. Los cachorros afectados pueden presentar:
- Retraso en el crecimiento.
- Alteraciones neurológicas.
- Problemas digestivos.
- Formación de cálculos urinarios.
El tratamiento suele combinar estabilización médica y, cuando es posible, corrección quirúrgica.
Shunt adquirido
El shunt adquirido aparece como consecuencia de enfermedades hepáticas crónicas que provocan hipertensión portal, es decir, un aumento de la presión en los vasos que llevan la sangre al hígado.
A diferencia del congénito, suelen desarrollarse múltiples derivaciones vasculares para intentar aliviar esa presión elevada. Por este motivo, la corrección quirúrgica generalmente no está indicada y el tratamiento se centra en controlar la enfermedad hepática subyacente y reducir los síntomas asociados.
Este tipo de shunt suele diagnosticarse en animales adultos o geriátricos con enfermedades hepáticas avanzadas.
Tipos de shunt portosistémico
El shunt portosistémico puede clasificarse según su localización y su origen. Identificar el tipo de shunt es fundamental, ya que condiciona tanto el tratamiento como el pronóstico del paciente.
Shunt intrahepático
El shunt intrahepático es aquel que se localiza dentro del hígado. Se produce por la persistencia anormal de un vaso sanguíneo fetal que debería cerrarse después del nacimiento y que continúa desviando parte de la sangre portal hacia la circulación general.
Este tipo de shunt es más frecuente en perros de razas grandes, como el Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Alemán o Irish Wolfhound. Debido a su localización profunda dentro del hígado, su corrección quirúrgica suele ser más compleja y requiere técnicas especializadas.
Las mascotas afectadas suelen presentar síntomas desde edades tempranas, aunque la gravedad puede variar según el grado de desviación sanguínea.
Shunt extrahepático
El shunt extrahepático se encuentra fuera del hígado y consiste en una conexión anómala entre los vasos portales y la circulación sistémica.
Es la forma más frecuente en perros de razas pequeñas y miniatura, como Yorkshire Terrier, Maltés, Caniche, Shih Tzu o Schnauzer miniatura. También puede aparecer en gatos.
Al encontrarse fuera del tejido hepático, suele ser más accesible quirúrgicamente y, en general, presenta un mejor pronóstico tras la cirugía que los shunts intrahepáticos.
La detección precoz y la corrección quirúrgica temprana permiten que muchos pacientes recuperen una excelente calidad de vida.

¿Cómo afecta al organismo el shunt portosistémico? Síntomas
Los primeros síntomas del shunt portosistémico suelen aparecer durante los primeros meses de vida, especialmente tras el destete, aunque en algunos casos pueden pasar desapercibidos hasta la edad adulta. Los signos clínicos son muy variables y dependen de la cantidad de sangre que evita el paso por el hígado.
Cuando la sangre no pasa por el hígado, las sustancias tóxicas absorbidas durante la digestión no se eliminan adecuadamente y se distribuyen por todo el organismo.
Esto provoca diversas alteraciones, tales como:
- Trastornos digestivos: vómitos, diarrea, pérdida de apetito o pérdida de peso.
- Retraso en el crecimiento: especialmente en cachorros con shunts congénitos.
- Alteraciones urinarias: formación de cálculos urinarios y aumento del riesgo de infecciones urinarias.
- Alteraciones hepáticas: el hígado recibe menos sangre y nutrientes, por lo que suele desarrollarse menos de lo normal y pierde capacidad funcional.
La gravedad de los síntomas depende del tamaño del shunt y de la cantidad de sangre que deja de pasar por el hígado. Por ello, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son fundamentales para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de la mascota.
Relación con síntomas neurológicos
Uno de los principales problemas asociados al shunt portosistémico son los síntomas neurológicos, conocidos como encefalopatía hepática. Al no pasar la sangre por el hígado, sustancias tóxicas como el amoníaco no se eliminan correctamente y llegan al cerebro, alterando su funcionamiento.
Como consecuencia, los perros y gatos afectados pueden presentar:
- Desorientación.
- Apatía.
- Mirada perdida.
- Cambios de comportamiento.
- Alteraciones visuales
- Debilidad o somnolencia excesiva.
- Falta de coordinación al caminar.
- Temblores.
- Episodios de presión de la cabeza contra paredes o muebles.
- Convulsiones en casos más avanzados.
Estos signos suelen aparecer o empeorar después de las comidas, cuando aumenta la absorción de sustancias procedentes de la digestión.
La gravedad de los síntomas puede variar entre pacientes, pero su presencia suele ser una señal de alerta importante para sospechar la existencia de un shunt portosistémico.
Dado que muchos de estos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades, es importante acudir al profesional veterinario ante cualquier alteración persistente, especialmente en cachorros o animales jóvenes con crecimiento insuficiente o signos neurológicos inexplicables.
Diagnóstico del shunt portosistémico en perros y gatos
El diagnóstico del shunt portosistémico requiere combinar la historia clínica, la exploración física y diversas pruebas complementarias. Dado que los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades hepáticas, neurológicas o digestivas, es fundamental realizar un estudio completo para confirmar la presencia del shunt, identificar su localización y planificar el tratamiento más adecuado.
Para ello, el profesional veterinario, realizará las siguientes pruebas:
Shunt portosistémico: analíticas sanguíneas
Las analíticas sanguíneas son una de las primeras herramientas diagnósticas cuando existe sospecha de shunt portosistémico. Aunque no permiten visualizar directamente el vaso anómalo, pueden detectar alteraciones compatibles con una función hepática deficiente.
- Elevación de ácidos biliares. La determinación de ácidos biliares antes y después de la comida es una de las pruebas más utilizadas. En condiciones normales, estos compuestos son procesados por el hígado, pero cuando existe un shunt sus concentraciones suelen encontrarse elevadas debido al paso anómalo de la sangre.
- Amonio elevado. El amonio es una sustancia tóxica producida durante la digestión de las proteínas. En animales con shunt portosistémico, el hígado no puede eliminarlo adecuadamente, por lo que sus niveles aumentan en sangre. Esta elevación está estrechamente relacionada con la aparición de signos neurológicos o encefalopatía hepática.
- Alteraciones hepáticas. La analítica también puede mostrar otras alteraciones compatibles con la enfermedad, como:
- Disminución de urea.
- Descenso de albúmina y proteínas plasmáticas.
- Hipoglucemia en algunos pacientes.
- Reducción del colesterol sanguíneo.
- Alteraciones en enzimas hepáticas.
Aunque estos hallazgos no son específicos, ayudan a orientar el diagnóstico y a valorar el estado funcional del hígado.
Shunt portosistémico: ecografía
La ecografía abdominal es una de las pruebas de imagen más importantes en el diagnóstico inicial del shunt portosistémico.
- Visualización del vaso anómalo. Puede permitir identificar directamente el vaso sanguíneo anormal responsable del desvío de la circulación portal.
- Evaluación del tamaño hepático. Muchos animales afectados presentan un hígado más pequeño de lo normal -microhepatía-, debido a que recibe menos aporte sanguíneo y nutrientes. La ecografía permite valorar esta alteración y detectar otros cambios asociados.
- Técnica clave en el diagnóstico inicial. Además de identificar el shunt, la ecografía ayuda a descartar otras enfermedades hepáticas, valorar la circulación portal y detectar posibles cálculos urinarios o alteraciones renales asociadas.
Por su carácter no invasivo y su amplia disponibilidad, suele ser una de las primeras pruebas de imagen recomendadas cuando existe sospecha clínica.
Shunt portosistémico: otras pruebas diagnósticas
En algunos pacientes pueden ser necesarias técnicas avanzadas para confirmar el diagnóstico o planificar la cirugía.
- TAC -angiografía-. La tomografía computarizada con contraste o angiografía por TAC es actualmente una de las pruebas más precisas para localizar el shunt y estudiar detalladamente la anatomía vascular. Permite identificar el trayecto exacto del vaso anómalo, diferenciar entre shunts intrahepáticos y extrahepáticos y planificar con mayor seguridad la intervención quirúrgica.
- Gammagrafía. La gammagrafía es una prueba de medicina nuclear que permite evaluar el flujo sanguíneo hepático y confirmar la existencia de derivaciones portosistémicas. Aunque es muy fiable, su disponibilidad suele ser más limitada.
- Biopsia hepática en casos complejos. En determinadas situaciones puede recomendarse la obtención de una biopsia hepática para valorar el estado del tejido hepático o descartar otras enfermedades concomitantes. Esta prueba suele reservarse para casos complejos o cuando existen dudas diagnósticas.
La combinación de pruebas laboratoriales y técnicas de imagen permite confirmar el diagnóstico con precisión, determinar el tipo de shunt portosistémico y establecer el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Tratamiento del shunt portosistémico en perros y gatos
El tratamiento del shunt portosistémico tiene como objetivo reducir la acumulación de toxinas en el organismo, controlar los síntomas clínicos y, siempre que sea posible, corregir la alteración vascular responsable de la enfermedad. La elección del tratamiento dependerá del tipo de shunt, la gravedad de los síntomas y el estado general del paciente.
Tratamiento médico del shunt portosistémico
El tratamiento médico suele utilizarse para estabilizar al animal antes de la cirugía o en aquellos casos en los que la intervención quirúrgica no es posible.
El profesional veterinario podrá indicar:
- Dieta baja en proteínas. Se recomienda una alimentación específica con proteínas de alto valor biológico y cantidad controlada. El objetivo es reducir la producción de sustancias tóxicas, como el amoníaco, durante la digestión y disminuir el riesgo de encefalopatía hepática.
- Lactulosa. La lactulosa es uno de los medicamentos más utilizados en estos pacientes. Reduce los niveles de amonio al favorecer su eliminación en las heces y disminuir su absorción en el intestino. También modifica la microbiota intestinal, reduciendo la producción de amonio por las bacterias.
- Antibióticos intestinales. Algunos antibióticos ayudan a reducir la población de bacterias intestinales responsables de producir amoníaco y otras toxinas. Esto contribuye a mejorar los síntomas neurológicos asociados al shunt.
- Manejo de la encefalopatía hepática. El tratamiento médico también se centra en controlar la encefalopatía hepática mediante la combinación de dieta, medicación y seguimiento veterinario. En los casos más graves puede ser necesaria la hospitalización para estabilizar al paciente.
Tratamiento quirúrgico del shunt portosistémico
La cirugía es el tratamiento de elección en la mayoría de los shunts portosistémicos congénitos, ya que permite corregir la circulación anómala y restablecer progresivamente el flujo sanguíneo hacia el hígado.
- Cierre del shunt. El objetivo es cerrar total o parcialmente el vaso anómalo para que la sangre vuelva a pasar por el hígado. En muchos casos, este cierre debe realizarse de forma gradual para evitar complicaciones derivadas de un aumento brusco de la presión portal.
- Técnicas quirúrgicas. Existen diferentes técnicas para lograr el cierre progresivo del shunt, entre ellas el uso de anillos ameroides -estos anillos se cierran de forma automática y progresiva porque están fabricados con un material que, al hidratarse, se expande y va estrechando poco a poco el vaso sanguíneo- o la ligadura parcial del vaso, que permiten una oclusión controlada y segura de la derivación vascular.
- Mejor opción en la mayoría de casos congénitos. Cuando el paciente es un buen candidato quirúrgico, la cirugía suele ofrecer los mejores resultados a largo plazo. Muchos perros y gatos experimentan una mejoría significativa de los síntomas e incluso una resolución completa de los signos clínicos tras la corrección del shunt.

Shunt portosistémico: pronóstico, cuidados y calidad de vida
El pronóstico del shunt portosistémico depende de varios factores, entre ellos el tipo de shunt, la gravedad de los síntomas, la presencia de complicaciones neurológicas y la posibilidad de realizar un tratamiento quirúrgico correctivo. En general, cuanto antes se diagnostique la enfermedad y se instaure el tratamiento adecuado, mejores serán los resultados a largo plazo.
¿Cuánto vive un perro o gato con shunt portosistémico?
La esperanza de vida es muy variable y depende principalmente de si el shunt puede corregirse quirúrgicamente. En las mascotas que se someten a cirugía con éxito, el pronóstico suele ser muy favorable y muchos pueden llevar una vida prácticamente normal durante años. En numerosos casos, los síntomas desaparecen o mejoran significativamente y la calidad de vida aumenta de forma notable.
Cuando la cirugía no es posible y se opta por un tratamiento exclusivamente médico, algunos pacientes pueden mantenerse estables durante largos periodos, aunque generalmente el pronóstico es más reservado. La supervivencia dependerá del grado de afectación hepática, del control de la encefalopatía hepática y de la aparición de complicaciones secundarias.
Cuidados y calidad de vida tras el tratamiento
Muchos perros y gatos tratados adecuadamente experimentan una mejora evidente de su bienestar. Los episodios neurológicos disminuyen, mejora el apetito, se normaliza el crecimiento en animales jóvenes y se reducen los problemas digestivos y urinarios asociados a la enfermedad.
El cuidado diario es fundamental para controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los animales afectados:
- Dieta controlada: se recomienda una alimentación específica para reducir la producción de toxinas y favorecer la función hepática.
- Evitar el exceso de proteínas: especialmente aquellas de bajo valor biológico, ya que pueden agravar la encefalopatía hepática.
- Medicación regular: es importante administrar correctamente los tratamientos prescritos, como lactulosa o antibióticos, siguiendo las indicaciones veterinarias.
- Control veterinario periódico: las revisiones permiten monitorizar la evolución de la enfermedad y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
- Observación de signos neurológicos: cambios de comportamiento, desorientación, temblores o convulsiones deben comunicarse al veterinario lo antes posible.
Con un manejo adecuado y un seguimiento veterinario regular, muchos perros y gatos con shunt portosistémico pueden disfrutar de una buena calidad de vida.
¿Es más frecuente en perros o en gatos?
El shunt portosistémico es considerablemente más frecuente en perros que en gatos.
En los perros, suele diagnosticarse en animales jóvenes y existe una clara predisposición genética en determinadas razas, especialmente Yorkshire Terrier, Maltés, Shih Tzu, Caniche, Schnauzer miniatura, Jack Russell Terrier, Labrador Retriever o Irish Wolfhound, entre otras.
En los gatos es una enfermedad menos frecuente, aunque también puede presentarse de forma congénita. Las razas Persa, Himalayo y mestizos parecen tener una mayor predisposición. Además, los gatos afectados suelen mostrar signos neurológicos, hipersalivación y retraso en el crecimiento con mayor frecuencia que los perros.
¿Qué pasa si no se trata el shunt portosistémico?
Si el shunt portosistémico no se diagnostica y trata adecuadamente, las toxinas que deberían ser filtradas por el hígado continúan acumulándose en el organismo, provocando un deterioro progresivo de la salud del animal.
Las principales consecuencias pueden incluir:
- Empeoramiento de los síntomas neurológicos, como desorientación, temblores, convulsiones o encefalopatía hepática.
- Retraso en el crecimiento y pérdida de peso, especialmente en animales jóvenes.
- Problemas digestivos recurrentes, como vómitos, diarrea y falta de apetito.
- Formación de cálculos urinarios y alteraciones del sistema urinario.
- Deterioro progresivo de la función hepática, debido al escaso aporte sanguíneo al hígado.
En los casos más graves, las complicaciones neurológicas y metabólicas pueden llegar a comprometer seriamente la calidad de vida e incluso poner en riesgo la vida de la mascota. Por ello, el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado son fundamentales para mejorar el pronóstico.
En resumen, el shunt portosistémico es una enfermedad vascular que puede afectar gravemente la salud de perros y gatos al impedir que el hígado realice correctamente su función de filtrado de toxinas. Aunque puede provocar síntomas neurológicos, digestivos y urinarios importantes, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permiten mejorar significativamente el pronóstico y la calidad de vida de muchos pacientes. Ante cualquier signo compatible, especialmente en animales jóvenes con retraso en el crecimiento o alteraciones neurológicas, es fundamental acudir al veterinario para realizar un estudio completo e instaurar el tratamiento más adecuado lo antes posible.
En caso de dudas que revistan urgencia, en SURvet ponemos a su disposición atención veterinaria en nuestro hospital 24 horas, gracias a un equipo que le atenderá todos los días del año en horario nocturno o de festivos. Puede contactar con nuestro centro a través del teléfono +34 934 594 500.
Publicar un comentario
· web by 
