La Leishmaniosis en perros o canina es una enfermedad infecciosa causada por el parásito protozoo Leishmania infantum y por la respuesta del organismo del perro ante esta infección parasitaria. En este artículo, el equipo de SURvet hablaremos de sus síntomas, prevención y tratamiento.

Qué es la Leishmaniosis canina y cómo se transmite

El protozoo Leishmania infantum se transmite a perros a través de la inyección mediante picadura de un tipo de mosquito, el flebotomo, aunque también hay descritas otras vías de posible infección. Los humanos, los gatos, los hurones, los lobos… también pueden contraer la Leishmaniosis, pero en este artículo hablaremos exclusivamente de la Leishmaniosis canina, que es una enfermedad con distinta incidencia en nuestro país, sobretodo en función de factores ambientales.

En España la Leishmaniasis es endémica, presente en la mayor parte del territorio peninsular e Islas Baleares.


Fuente: https://www.animalshealth.es/profesionales/provincias-espanolas-mayor-seroprevalencia-leishmania-perros

¿La Leishmaniosis canina afecta a todas las razas por igual?

La Leishmaniosis canina puede afectar a todas las razas de perros, aunque la seropositividad ante la infección de L. infantum se relacionó con el tamaño del perro (más incidencia en perros de raza grande respecto a pequeños) y fue significativamente más alta en perros más jóvenes (de edad inferior al año) que en perros más mayores.

Una vez el perro es infectado por el parásito, este vive y se reproduce en los órganos del animal y, en función de su estado de salud, la fortaleza de su sistema inmunológico y otros factores, provocará una afectación sistémica en el organismo y conllevará un empeoramiento progresivo -más o menos rápido- de la salud de nuestro compañero de cuatro patas.

¿Cuánto tarda un perro en manifestar los síntomas de la Leishmaniasis desde que recibe la picadura?

Desde el momento en que se produce el contagio a raíz de la picadura y las primeras manifestaciones de síntomas pueden pasar entre 4 y 6 meses. Si un perro positivo en Leishmaniasis es diagnosticado a tiempo y se le somete a un tratamiento al que responda adecuadamente para aislar al parásito, el paciente podrá disfrutar de una buena calidad de vida e, incluso, fallecer de otras causas no relacionadas con la enfermedad.

Cuáles son los síntomas y cómo se manifiesta la enfermedad

En su estado inicial, la enfermedad podrá manifestarse a través de patologías dermatológicas. Estos síntomas podrán ir acompañados -o no- de otra sintomatología no específica:

  • Atrofia muscular.
  • Apatía.
  • Episodios de fiebre.
  • Exceso de lagrimeo, párpados inflamados.
  • Cojera sin causa aparente.

También pueden aparecer síntomas más específicos como:

  • Crecimiento desproporcionado de las uñas (Onicogrifosis).
  • Ganglios inflamados/aumentados.
  • Alopecia característica (calvas, úlceras) en zonas determinadas del cuerpo, como orejas, alrededor de los ojos.
  • Delgadez y pérdida de peso sin motivo aparente.


Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Leishmaniose-Hund.jpg

Distintos perros mostrarán distintos signos ante la infección por Leishmania. Algunos individuos presentarán síntomas muy evidentes y, en cambio, en otros perros no se presentará ningún cuadro clínico sospechoso, por lo tanto es imprescindible realizar analíticas periódicas específicas (IFI, ELISA, PCR) y/o mediante kit rápido de detección para descartar el contagio ante la más mínima sospecha.

Si la enfermedad evoluciona y no es diagnosticada a tiempo, en su estado más avanzado ésta afectará órganos (Leishmaniosis Visceral) como riñones, bazo e hígado (hemorragias nasales, patologías renales, agrandamiento del hígado, del bazo…) y se podrá llegar a producir la muerte del animal. Así pues, al igual que en otras enfermedades potencialmente mortales, la prevención y el diagnóstico temprano son de vital importancia.

Un veterinario, a través de un examen físico completo, podrá examinar los síntomas, lesiones cutáneas y tomar muestras de sangre para realizar pruebas analíticas, que podrán revelar anemias, niveles altos o bajos de glóbulos blancos, plaquetas o proteínas en sangre y los niveles de anticuerpos,… Si la enfermedad ya ha empezado a afectar al hígado y/o riñón, también se observarán valores anómalos en distintos parámetros de la analítica. Posteriormente se podrán realizar pruebas adicionales para confirmar que la causa de estos cambios es la infección por Leishmania.

¿Cómo se diagnostica la Leishmaniasis en perros?

La presencia de la Leishmania se puede confirmar a través de la detección de anticuerpos presentes en el organismo (proteínas generadas por el sistema inmunitario), presencia directa del parásito detectada a través de técnicas de biología molecular (que además lo cuantificarán) o citologías para observar directamente al protozoo en el microscopio o biopsias de tejidos para confirmar su presencia en éstos (se pueden visualizar al microscopio la presencia de los parásitos en lesiones cutáneas, médula ósea, ganglios, e incluso en la mucosa rectal).

¿Existen casos en que se el perro sea portador pero no se desarrolle ninguna enfermedad?

Es importante destacar, también, que la presencia del parásito no está relacionada directamente con la manifestación de la enfermedad. Es decir, hay pacientes que pueden dar positivo en el diagnóstico sin presentar síntomas de la enfermedad. Y muchos de ellos no desarrollarán necesariamente la enfermedad, excepto que esta se desencadene ante, por ejemplo, una bajada súbita de defensas y/o problemas con su sistema inmunológico.

Cómo se puede prevenir la Leishmaniosis

Para prevenir a nuestro perro ante en contagio de Leishmaniosis, deberemos tener en cuenta las siguientes medidas:

1. Repelentes en forma de spray, pipeta, aerosol, collar
…

Se pueden aplicar siempre que tengamos que permanecer o viajar con nuestro perro en zonas endémicas -en las que existe prevalencia del mosquito- y consisten aplicar directamente en la piel del perro sustancias repelentes que previenen de la picadura del mosquito, por lo tanto de la transmisión del parásito.

2. Vacuna contra la Leishmania

Se puede administrar a partir de los seis meses de edad. Es un método interesante para prevenir del contagio a perros que viven en zonas endémicas. La vacuna no prevendrá la infección de la enfermedad, pero si se reducirá el riesgo de progresión de la enfermedad y los signos clínicos ligados a esta. La vacuna SOLO se debe aplicar a pacientes previamente hayan dado negativo a un test serológico en sangre y no garantiza una protección del 100%. Su administración debe ir acompañada del uso de sustancias repelentes.

3. Potenciar la resistencia inmunitaria a través de un fármaco

El último avance en la prevención y tratamiento de la Leishmaniosis es un fármaco de formulación especial (Leishguard) cuyo principio activo es la Domperidona, capaz de estimular la respuesta inmune celular, incrementando el potencial leishmanicida de los leucocitos fagocíticos, responsables finales de la eliminación de los parásitos en la prevención y el tratamiento de la leishmaniosis canina.

4. Test serológicos periódicos

En general, pero aún más en perros que residen en zonas endémicas, es necesario llevar a cabo tests serológicos periódicos (cada seis meses) para detectar de forma temprana la enfermedad.

Si no optamos por NINGUNA medida de protección, el riesgo de que nuestro perro sea infectado aumentará exponencialmente.

Fuente: https://www.scalibor.es/leishmaniosis-canina/ciclo-de-la-leishmania

Cuál es el tratamiento para la Leishmaniosis canina

La terapia indicada para el tratamiento de un perro infectado de Leishmaniosis dependerá, evidentemente, de la gravedad de los síntomas que presente y de la afectación de los órganos internos y complicaciones, como problemas renales o fallo renal.



El tratamiento de la Leishmaniosis canina es farmacológico y se puede complementar con una dieta específica adaptada al paciente para ayudarle a reforzar su sistema inmunológico (mediante antioxidantes), que ayude a la recuperación del peso del perro y que, además, sea una dieta que contribuya a evitar la formación de cálculos renales, efecto secundario de algunos de los fármacos específicos para tratar la Leishmania.

Los fármacos más usados para tratar las Leishmania son:

  • Alopurinol: se trata de un fármaco que se administra de manera oral cada 12 horas durante 6-12 meses.
  • Antimoniato de meglumina (Glucantime): es un medicamento que se administra de manera inyectable cada 12 horas durante 6 semanas. Debemos tener cuidado con este fármaco, ya que puede ser agresivo para el riñón. Si el paciente tiene insuficiencia renal, debemos valorar bien las ventajas e inconvenientes; la medicación se deberá administrar de manera controlada y, los primeros días, de manera hospitalaria, juntamente con la administración de fluidos endovenosos para proteger la función renal.
  • Miltefosina (Milterforan): se administra de manera oral cada 24 horas durante 4 semanas.

El veterinario podrá pautar Alopurinol+uno de los otros 2 fármacos en función de la carga parasitaria y la salud de los órganos internos del animal. Durante el tratamiento es importante hacer las pruebas diagnósticas anteriormente citadas para asegurar el éxito del tratamiento y aumentar o rebajar la fuerza del tratamiento (eliminando algún fármaco).

En todo caso, cuando se detecte y confirme la enfermedad, el tratamiento rápidamente deberá conducir a una mejora clínica notable, aunque el pronóstico de la enfermedad variará en función de la situación clínico-patológica del paciente, que se materializará en pronóstico bueno para estadios leves (estadio 1) , hasta pronóstico malo para perros con cuadro clínico grave y presencia de anticuerpos medios a altos (estadio 4).

¿Cuánto dura el tratamiento contra la leishmania?

Cualquier pronóstico conllevará un tratamiento que se prolongará en el tiempo un mínimo de seis meses desde el momento de la detección. En el mejor de los casos, un perro con Leishmania se podrá convertir en un paciente crónico que gozará de una buena calidad de vida, siempre monitorizando su salud para evitar el riesgo de recaída y empeoramiento.

Es muy complejo determinar una esperanza de vida para los perros infectados, ya que ésta depende de su respuesta al tratamiento, su sistema inmune y la progresión de la enfermedad. Pero si éstas variables son buenas, se realizan los controles periódicos necesarios y se instaura el tramiento adecuado a tiempo, la esperanza de vida y su calidad de vida también deberán ser buenas. El paciente podrá hacer vida completamente normal gracias a una medicación crónica.

¿Qué hacer si reaparecen los síntomas?

Aunque llevemos una buena pauta de tratamiento antileishmania y un paciente se recupere satisfactoriamente de un episodio, es posible que, en el futuro, el animal pueda recaer. Esto no se puede predecir con exactitud, ya que depende del sistema inmune de cada animal; algunos perros progresarán muy bien y otros no.

Si nuestra mascota es positiva en Leishmania, ante cualquier signo que pueda indicar problemas de salud, es recomendable llevarlo rápidamente al veterinario. Será quien pueda discernir -mediante exploración y analíticas- si los signos son causados por Leishmania u otras patologías.

En caso de encontrarnos ante una posible recaída, las pruebas recomendadas serían:

  • Exploración física exhaustiva: para poder detectar signos externos compatibles con la enfermedad.
  • Análisis sanguíneo y bioquímico: para poder detectar anemias, desajustes en glóbulos blancos (señal de inflamación o alto trabajo inmune), insuficiencias renales y/o hepáticas (recordemos que son los órganos que suelen dañarse con esta enfermedad).
  • Proteinograma: se trata de una prueba de laboratorio en la que se miden las inmunoglobulinas sanguíneas. Con esto conseguimos saber de forma certera si el parásito se está reproduciendo otra vez dentro del cuerpo del paciente.
  • Serología: detección de los niveles de anticuerpos en sangre para graduar la infección.

Si el proteinograma indica que la carga parasitaria sigue siendo baja, es probable que los signos clínicos del paciente se deban a otra causa, la cual debemos solucionar de forma primaria. Si el proteinograma indica que la carga es más alta de lo que debería, deberemos tratar la Leishmania primariamente para que el tratamiento de sus síntomas tenga éxito.

Si tiene un perro que sufre Leishmaniosis o sospecha que puede estar infectado, en SURvet contamos con un equipo de veterinarios que le atenderá rápidamente, sobre todo ante cualquier emergencia veterinaria. Puede contactar con nuestro equipo médico a través del teléfono 934 594 500.

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